La presencia de GABA aumenta las ondas cerebrales asociadas a un estado de relajación y disminuye las asociadas al estrés y la ansiedad.
Entre los efectos de la toma de GABA, los estudios señalan también la somnolencia y la relajación: sin embargo, sigue siendo un neurotransmisor inhibidor, que ayuda al organismo a descansar lo suficiente.
A nivel endocrino, el sueño favorece el mantenimiento de buenos niveles de GH, la hormona del crecimiento responsable de la regeneración celular. Por lo tanto, dormir bien tiene un efecto antienvejecimiento: las personas que duermen bien parecen más sanas, más jóvenes y más atractivas.
El GABA también desempeña un papel importante en la regulación del tono muscular y, junto con el glutamato, contribuye a la homeostasis y al equilibrio mental y físico general del organismo.